Ejercicio. Escucha tu interior

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La inteligencia emocional nos habla de la importancia que tiene el poder reconocer las emociones propias y saberlas manejar de la mejor manera. Esto nos ayudará a  establecer mejores relaciones con las demás personas con las que compartimos el mundo.

Pero muchas veces, nuestros mejores esfuerzos por ser empáticos, es decir, ponernos en los zapatos del otro,  se ven truncados. A pesar de todo el esfuerzo consciente que ponemos nada más no somos capaces de establecer relaciones sanas con los demás.

¿Te has preguntado por que pasa esto?

Es bien sabido que no podemos dar algo que nosotros mismos no tenemos. Entonces, ¿será importante que en primer lugar establezcas una relación sana contigo mismo?

Muchas veces estamos tan al pendientes de lo que pasa en nuestro exterior que no prestamos atención a nuestro interior. Gastamos tanta energía tratando de construir bases sanas de convivencia con los otros y a veces, hasta atropellamos nuestras propias necesidades. Hasta que un día nos damos cuenta de que hay un malestar en nuestro interior.

Este malestar se debe a que no nos hemos escuchado y lo más seguro es que no nos sintamos en control de nosotros mismos. El control de nuestras emociones, pensamientos y acciones se va cediendo poco a poco. Tantito aflojamos aquí, permitimos esto acá y cuando nos damos cuenta hemos perdido el control.

Para recuperar el control de tu vida, te sugiero llevar a cabo este ejercicio en donde podrás recuperar la relación contigo mismo. Dicen los especialistas, que la relación mas importante en tu vida debe ser la que establezcas contigo mismo, ya que si tu estás bien contigo eres capaz de brindar bienestar a las personas que están a tu alrededor.

Lo primero que te sugiero es que programes un tiempo específico para realizar el ejercicio: haz una cita contigo. prepárate un café o té o una buena copa de vino, haz lo mismo que harías para compartir un momento con tu mejor amigo.

Una vez que haya llegado la hora de tu citas y el escenario esté listo, respira hondo las veces que necesites para ponerte en contacto contigo mismo. Recuerda darte la oportunidad de ser tu mismo, dejando afuera juicios.

Responde a las siguientes preguntas:

  • ¿En qué situaciones hablo conmigo mismo normalmente?
  • ¿Cuándo fue la última vez que hablé conmigo mismo?
  • ¿Hablo sólo conmigo mismo, o mantengo conversaciones mentales con otra gente?
  • Cuando hablo conmigo mismo, ¿qué tal me trato a mí mismo? ¿Soy amable conmigo mismo o soy duro y desagradable?
  • ¿Qué tipo de cosas me digo? ¿Son comentarios para darme ánimo o son críticas?
  • ¿Qué tipo de voz utilizo?
  • Mi dialogo interno ¿me ayuda a hacer las cosas mejor o me lo hace todo más difícil?
  • ¿Cómo podría cambiar mi dialogo interno para que me ayudara más?

Una vez que hayas respondido a las preguntas, date las gracias y pregúntate a ti mismo que puedes hacer para mejorar la relación actual. Deja que la respuesta venga a ti, sin filtros, y confía en que el mensaje que te ha llegado es el correcto para ti.

Haz un compromiso contigo mismo de mejorar tu relación y pon fecha para la próxima reunión.

El construir una relación de respeto, escucha generosa y empatía  contigo mismo te dará las bases para crearlo con los demás. Inténtalo y me encantaría escuchar tus resultados.