¿Te acuerdas de Hammurabi?

Por Alejandra Zorrilla.

La historia del turismo cultural suele conectarnos con personajes históricos y mitológicos a través de las referencias de sus viajes. Uno de los más antiguos que se recuerdan en los ensayos de mis alumnos es Hammurabi el rey de Babilonia, que parece haber vivido entre el año 1792 y año 1750 a. C. según la cronología media, que no parece ser tan precisa, pero sirve de referencia.

CÓDIGO-DEL-REY-HAMMURABI

Hammurabi se reconoce por algunos como el primer monarca que impulsó las peregrinaciones hacia lugares sagrados, por lo que se le considera promotor de lo que hoy denominamos turismo religioso, aunque sabemos de movimientos más o menos multitudinarios hacia lugares sagrados desde antes de que Hammurabi naciera o dictara su famoso código, que también es reconocido como una de las primeros colecciones de reglas de conducta.

El código de Hammurabi tiene fuerte influencia de la ley del Talión, que se basa en la fórmula “ojo por ojo, diente por diente”. Afortunadamente hoy sabemos que si aplicáramos con rigor ese principio la mayoría de nosotros estaríamos ciegos y chimuelos, pero tenemos otras fórmulas para motivar la buena conducta de los visitantes y los anfitriones, que se vinculan con apropiarnos de los lugares en que vivimos de forma permanente o temporal.

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La historia cuenta que el famosísimo y misterioso monarca disfrutaba viajar a las diferentes ciudades de su territorio, acompañado por su séquito, para conocer las costumbres de sus súbditos y asistir a las fiestas y rituales que presidían sus sacerdotes, y que el conocimiento que adquirió en sus viajes fue fundamental para transformar su modesto reino en el amplio imperio babilónico que abarcaba incluso territorios fuera de Mesopotamia.

Parece que Hammurabi consideraba suyos a los destinos que visitaba y conocerlos lo llenaba de orgullo, casi igual de lo que me pasa a mí cuando visito los destinos de México, que considero míos.

GUE

No me cabe la menor duda de que nuestro imperio personal crece cuando viajamos y se fortalece cuando cuidamos los lugares que visitamos.

México es tuyo, conócelo, cuídalo y aprópiate del territorio que te pertenece cuando viajas.