comunicación en red

Comunicación en red para el desarrollo sostenible

El reconocimiento de la gran diversidad de actores que participan en el desarrollo de un territorio ha hecho necesario cambiar los paradigmas de operación tradicional para conformar redes solidarias en las que interactúan instituciones de gobierno, empresas, organizaciones civiles y personas que trabajan tanto de forma individual como colectiva hacia un objetivo común y buscan el desarrollo sostenible de los lugares en los que coexisten diversas actividades del quehacer humano.

En este sentido, las redes de comunicación interconecten a quienes conviven en los espacios territoriales y cibernéticos que conforman sistemas que son cada vez más abiertos y complejos.

¿Cómo nos enredamos?

El concepto de comunicación en red es parte de la renovación de paradigmas de gestión que tienden hacia lo sistémico, lo que implica un profundo cambio de estilo, pues en lugar de sustentarse en una estructura lineal que marcha al ritmo de liderazgos centrales, planes escritos en piedra o estrategias cuadriculadas, las redes requieren de un sistema de operación abierto que implica generar corresponsabilidad entre las personas que inciden en él.

La comunicación en red impulsa la capacidad de autogenerar instrumentos integradores que dinamicen el intercambio y se adapten a las cambiantes necesidades individuales y colectivas de los integrantes de una red y de las diversas redes que interactúan al comunicarse entre sí.

Varios autores definen la comunicación como un proceso de entendimiento por medio de mensajes que se intenta compartir.

Me gusta la definición de Paoli, que considera que la comunicación se entiende como los diversos modos en que los seres humanos intercambiamos ideas, desde la señal, el gesto o la imagen, hasta la palabra hablada o escrita —todos los signos, símbolos y medios por los cuales transmitimos significados y valores a otros seres humanos, constituyen lo que llamamos formas de expresión.

Asumamos, además, que la comunicación no es solo verbal, sino gestual, táctil, visual, auditiva, incluso olfativa. Todo es un mensaje.

El primer cambio de señal entre la comunicación lineal y la comunicación en red, implica reconocer que los sujetos de la comunicación somos a la vez emisores, receptores e incluso canales, y que la comunicación en red, que establecemos un intercambios mutuos, que utilizamos múltiples fórmulas e integramos diferentes estilos y posturas que se expresan e interpretan de diferentes formas. 

En un sistema en red, cada individuo del sistema se reconoce como un sistema en si mismo y a la vez como parte de un sistema mayor, conformado por células o moléculas diversas que se comunican de acuerdo con sus necesidades específicas hacia dentro y hacia fuera.

A la vieja guardia autoritaria, asumir que la comunicación es un sistema abierto y complejo suele inquietarle, pues quiere controlarlo todo, quiere normalizarlo todo, quiere estandarizar todos los procesos y medir todos los resultados.

La aventura y la innovación desafían a los modelos rígidos, a las personalidades inflexibles y a quienes creen que hay verdades absolutas. La innovación implica necesariamente cambiar el estatus quo que la normalidad desconoce y no puede predecir o controlar lo que sucede, sino adaptarse y reinventarse constantemente.

La trama de las organizaciones en red suele ser tensa, pues en ella conviven la unicidad y singularidad de sus miembros, con la identidad genérica del grupo en el que se comparten sentimientos, posiciones, historias, costumbres, mitos, símbolos y significados con los que se identifica cada persona y que comparte cada comunidad.

Hemos de tener en cuenta que las comunidades no son masas homogéneas y estáticas, son grupos de individuos individuales; son conjuntos de conjuntos que suelen integrarse de maneras distintas, que se autodefinen y generan elementos de adhesión y lealtad de diferentes maneras y en diferentes momentos.

Áreas de oportunidad para la comunicación en red

En Identidad y Desarrollo hemos identificado dos principales áreas de oportunidad para la operación y comunicación en red en Latinoamérica: de cultura y tecnológicas.

En cuanto a la cultura, notamos que muchas personas relacionados con el diseño, la operación y la promoción del desarrollo local están inmersos en una cultura centralista y basada en tradición del subsidio o de esquemas de dirección de arriba hacia abajo, lo que implica recibir mandatos y recursos de una institución central en lugar de actuar solidariamente, aportar para el conjunto, comunicarse libremente y tomar decisiones autónomas conscientes de que cada palabra, cada acción, cada movimiento, cada gesto tiene un efecto en el todo. 

La comunicación corporativa suele comprenderse aún como una dinámica uni o bidireccional, cuando está más que comprobado que las organizaciones que han puesto en marcha sistemas de comunicación fluidas que aportan al diálogo personal, la reflexión y el libre pensamiento tienen más posibilidades de innovar y adaptarse al cambio, al tiempo que funcionan en armonía en tanto comparten una visión que les convoca hacia el logro de aspiraciones compartidas e individuales.  

Para que una red innovadora funcione es necesario generar fórmulas multidireccionales que generen nuevas maneras de cooperar, convivir, accionar y producir símbolos y discursos particulares que se adapten a la complejidad de los encuentros casuales o intensionales de los diferentes grupos que se conforman y reconforman en función de los distintos momentos y oportunidades de interacción que se dan de manera inducida o espontánea.

En cuanto al uso de tecnologías de comunicación, sabemos que no todos hemos generado la misma capacidad para aprovecharla, aunque la brecha va haciéndose menor en la medida en que las aplicaciones se vuelven más amigables y accesibles y se facilitan la interacción y el trabajo en red impulsando su utilización fluida y clara entre los diferentes integrantes de los proyectos productivos relacionados con las cadenas de valor que conforman los sistemas productivos.

En ese contexto, sigue siendo necesario trabajar tanto en la estructura cultural y emocional de los actores para comprender que la comunicación es una decisión personal además de corporativa, como en la infraestructura y la generación de herramientas tecnológicas que facilitan la comunicación privada y comunitaria.   

Canales de comunicación en red

El modelo de comunicación en red, valora tanto a los agentes y canales formales u oficiales como a la amplia red tejida por relaciones informales que generan discursos no oficiales para aprovechar los canales existentes y utilizarlos a favor de la organización.

Las redes formales son aquellas que entrelazan a sus miembros a partir de una estructura jerárquica u oficialmente determinada. Suele tener forma de organigrama y tanto los canales como los mensajes son diseñados, administrados y controlados directamente por la organización.

En las redes formales la comunicación suele seguir tres tipos de trayectoria: descendente, ascendente, horizontal, aunque también se generan en forma diagonal.

Cuando las redes personales son bien utilizadas para generar una comunicación en red se favorece la construcción de la identidad organizacional, cohesión, consenso y trabajo en equipo. 

Los integrantes de las redes informales se vinculan en función de sus simpatías y empatías, contextos y situaciones personales y suceden de forma más espontánea que planeada. Muchas veces desbordan la estructura organizacional y abren canales alternativos por los que circula la información. 

Las redes informales interpretan y reinterpretan la información oficial y producen información propia de manera paralela, complementaria o compensatoria que afectan directamente la percepción e interacción de las organizaciones y comunidades. Esto sucede naturalmente, con permiso o sin permiso de los estándares organizacionales y los deseos de control de quienes pretenden vigilarlo todo. 

La comunicación es un fenómeno social en constante dinamismo y alteración, porque está sujeta a los cambios de pensamiento de las personas y su entorno, de las modificaciones del lenguaje a través del tiempo y de los efectos que la misma dinámica del proceso de comunicación va provocando en los individuos o grupos que interactúan en diferentes momentos y con diferentes objetivos.

Humberto Maturana sostiene que el lenguaje es la coordinación de coordinaciones, lo que nos hace humanos, pues la realidad existe solo si la percibimos. Necesitamos un contexto para saber la diferencia entre ilusión y realidad. 

Al relacionarnos con los demás a través del lenguaje, vamos produciendo cambios palpables, estableciendo nuevas conexiones neuronales que logran que se transforme nuestra realidad.

Una estrategia de comunicación en red bien diseñada, aprovechará las redes formales e informales estableciendo una relación receptiva abierta con el entorno que sume las oportunidades para generar ventajas competitivas y solldarias con imaginación e inteligencia.

El reto de la comunicación en red para apalancar el desarrollo sostenible es que responda tanto hacia dentro como hacia fuera, incorporando de forma integral e interactiva elementos de desarrollo económico, de revitalización ecológica, de bienestar social y emocional, que aporten a la construcción de un estilo de vida personal y colectivo de quienes interactúan en un sistema social.

Elementos de la comunicaicón

La comunicación humana está estrechamente vinculada con el desarrollo emocional y cognitivo de las personas que conformamos comunidades,  generamos códigos comunes, inventamos instrumentos tecnológico que han evolucionado a través del tiempo.

La calidad de la comunicación y sus procesos dentro de una organización modelan su funcionamiento, su operación y las relaciones de la organización con su entorno.

Los principales elementos que componen la dinámica de comunicación dentro y fuera de una organización interactúan en el proceso de comunicarnos. Algunos son más fáciles de definir y comprender, otros más complejos. 

Los básicos

  • El emisor es quién formula, transmite, envía o reproduce un mensaje. La función del emisor es codificar el mensaje, organizarlo y ponerlo en un canal, de forma que la persona a quien va dirigido el mensaje pueda recibirlo, decodificarlo y comprenderlo.
  • El receptor es quién recibe el mensaje, lo decodifica y lo interpreta en función de sus propios códigos.  
  • El mensaje es el contenido de la comunicación, la información que se envía a través de signos, símbolos o señales que pueden ser explícitos y manifestarse de manera clara y directa, o estar implícitos entre palabras, gestos, imágenes o sensaciones.
  • El canal es el soporte mediante el cual se transmite o envía un mensaje. Si la comunicación es personal, el canal de interacción entre emisor y el receptor es directo y suele ser recíproco; si es interpersonal el canal requiere ser capaz de conectar a un emisor y varios receptores, para ser interactivo el canal permite la interacción de los usuarios.

 

Los complicados

Los seres humanos comprendemos la esencia y el significado de las cosas, conceptos o ideas a través de la información que recibimos del entorno y de otras personas.

  • El código es un sistema de reglas y símbolos a los que se confiere un significado particular, que puede ser fonético, visual o eléctrico y requiere que tanto el emisor como el receptor le asignen el mismo sentido.
  • La decodificación es la interpretación los símbolos y reglas por parte del receptor, que puede darles un significado distinto a la intensión primaria del emisor.
  • El marco de referencia contempla la cultura, situación social, conocimientos, habilidades, actitudes, creencias y demás características que moldean el desarrollo del mensaje por parte del emisor y la comprensión de dicho mensaje por parte del receptor.
  • El contexto: es el espacio, momento y situación en los que se desarrolla el proceso de comunicación.

Las barreras

La recepción de los mensajes se influye por diferentes elementos y circunstancias, y su comprensión está expuesta a barreras u obstáculos que pueden surgir durante los distintos momentos del proceso comunicativo que impiden o dificultan que lleguen o se interprete correctamente por el receptor.

Reconocer las amenazas a que nos enfrentamos nos permite prever, evitar o minimizar sus consecuencias. Las barreras que impiden una comunicación efectiva pueden vincularse con cualquiera de los elementos del proceso: el emisor, el receptor, el código o el contexto, o psicológicas que se refieren a las condiciones mentales o emocionales de alguno de los actores del proceso, incluso administrativas que.

Las barreras más evidentes son las físicas, circunstancias que se producen en el ambiente que rodea a las personas y al proceso de comunicación, como pueden ser los sonidos, los obstáculos visuales, la falla o deficiencia de los canales o la distancia, que distorsionan o impiden que fluya el mensaje.

Las barreras semánticas tienen que ver con los significados que se confieren al usar o interpretar las palabras, gestos o signos del lenguaje, en función del contexto cultural de los interlocutores. Algunas de ellas son las faltas de ortosintaxis en la composición del mensaje que distorsionan su contenido, o la asociación de las palabras con modismos y significados culturales. Por ejemplo, para algunas personas la palabra ocupar es sinónimo de necesitar, mientras que para otras es equivalente a usar, por lo que la frase ocupo la impresora puede significar que estoy imprimiendo algo, o que tengo la necesidad de hacerlo, dependiendo del contexto cultural de los receptores del mensaje.

Nuestra capacidad individual para interpretar correctamente la información es indispensable para la efectividad de la comunicación, así que debemos considerar interferencias que amenazan nuestros procesos de comprensión. Estas se encuentran en nuestras limitaciones humanas, individuales, únicas e inevitables, pues las ricas y complejas condiciones que nos otorgan la capacidad de crecer, evolucionar y perfeccionarnos también nos hacen falibles. Se agrupan en dos rubros: fisiológicas y psicológicas.

Las barreras fisiológicas se vinculan con la configuración anatómica del emisor o el receptor. Tienen que ver con las condiciones el cuerpo humano, como puede ser la alteración o deficiencia de los órganos sensoriales y que pueden manifestarse como ceguera o sordera, intoxicación, enfermedades neurológicas, etc.

Por otro lado, las barreras psicológicas dependen de las situaciones personales que influyen en el comportamiento de la gente. Pueden ser causadas por empatía o antipatía hacia los demás interlocutores o hacia el contenido del mensaje, por su estado emocional en el momento de participar en la comunicación (miedo, tristeza, alegría, etc.), a prejuicios, posturas políticas y a otras condiciones similares.

Las barreras administrativas tienen que ver con la gestión de los procesos de comunicación y son causadas por las decisiones de las personas que planean, atienden o eligen los elementos del modelo comunicativo que se está utilizando. Algunos ejemplos pueden ser la falta de tiempo para transmitir un mensaje, la evaluación prematura de su contenido, pobreza de lenguaje o sobrecarga de información.

Otros elementos

Afortunadamente, los estudiosos que aportaron las ideas y terminologías aquí expuestas también identificaron una serie de acciones, comportamientos y actitudes que nos ayudan a eliminar o disminuir las interferencias que atentan contra la integridad de la comunicación y sus objetivos:

  • Contenido: las ideas que se transmiten en el mensaje.
  • Tratamiento: la forma en la que se comunica.
  • Retroalimentación: intercambio e influencia recíproca entre los participantes del proceso.
  • Ruta: las conexiones entre los elementos que forman el proceso.

Evidentemente, entre más grande es la organización, la complejidad del modelo incrementa, pues los mensajes se deben transmitir a un mayor número de personas, cuya comprensión e interpretación de la información, no sólo son diferentes en cada individuo, si no que pueden cambiar influenciadas por el contexto y por la situación particular de quien recibe el mensaje.

Cada organización plantea un objetivo general vinculado con la misión de la organización, desde el que derivan objetivos específicos relacionados con la recopilación, análisis, síntesis y redacción o composición de los contenidos de sus mensajes. (Zorrilla y Viramontes, 2015)

Tomen en cuenta que en una organización, un mismo mensaje se envía muchas veces a distintos receptores, y frecuentemente los receptores se convierten en emisores del mensaje al transmitirlo a otras personas. Estos mensajeros reinterpretan los mensajes desde sus propios contextos y objetivos, y le imprimen un toque personal.

Al alargar la cadena de comunicación, la información se expone a mayor cantidad de ruido, por lo que el contenido puede alterarse en el proceso. Además, principalmente cuando el medio de comunicación es verbal, para retransmitir el mensaje el nuevo emisor debe primero decodificarlo (entenderlo) y luego reconstruirlo, e invariablemente le dará otro tratamiento (forma) pues cada quien se expresa de manera única.

Como podemos ver, el medio a través del cual se transmite el mensaje influye directamente en el comportamiento del proceso comunicativo, pues los seres humanos somos capaces de recibir información a través de gestos y tonos de voz, pero no somos capaces de recordar con exactitud grandes cantidades de información, y el diálogo permite el intercambio veloz de mensajes, mientras que la comunicación escrita concede la retransmisión exacta del mensaje. Como estas situaciones son posibles millones, gracias a la complejidad de los seres humanos.

La retroalimentación es la clave para asegurar la fidelidad de los procesos de comunicación. Esta invaluable herramienta favorece la interacción entre los participantes a través de rutas que permiten la conexión, directa o indirecta, de todos los elementos que interactúan con el mensaje. Con estas cadenas de información es posible identificar las posibles amenazas en la efectividad de la dinámica, y así fortalecer sus debilidades.

Una red de comunicación humana es mucho más que un conjunto de medios técnicos y equipos autónomos que transmiten datos. Los sistemas de comunicación humana tiene interacciones internas y externas en las que se intercambia información, códigos, energía, pensamientos y percepciones que se retroalimentan y se modifican constantemente unos a otros.

El trabajo al que Niklas Luhmann nos ha permitido observar el fenómeno social desde la perspectiva de su creación en el acto mismo de conocer, superando así la vieja dicotomía entre sujeto y objeto, a partir de un diálogo constante entre diferentes conceptualizaicones y perspectivas formales e informales, que recogen nociones filosóficas, sociológicas,  biológicas, físicas, teológicas, lingüísticas, etcétera, etcétera.

Cuando el observador y el observado, el emisor y el receptor se integran en el mismo acto creativo del conocimiento y se reconocen como partes de la red de comunicación, deja de existir la verdad absoluta o definitiva.  Los sistemas sociales cambian indefinidamente desde lo individual y lo colectivo, que no son asuntos contrapuestos, sino complementarios.  

Desde mi punto de vista, las redes de comunicación se conforman a partir de los sistemas sociales y a la vez conforman el sistema social; son configuradas por la conexión de nuestros pensamientos y a la vez los configuran.

¿Crees que las personas podemos manipular o al menos comprender la complejidad de los sistemas de los que somos parte? 

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