Diseño de objetivos

Diseño de objetivos amigables y con sentido

El diseño de objetivos es parte intrínseca del desarrollo de un plan estratégico completo y bien estructurado. De hecho, podría decirse que es uno de los puntos más importantes.

¿Qué son los objetivos?

Parece que la palabra objetivo viene del latín obiectus. Incorpora el prefijo ob que se traduce como encima o sobre y el verbo iacere que significa lanzar o tirar. Para el diseño de objetivos, se responderá a las preguntas ¿Hacia dónde nos lanzamos? ¿A dónde queremos llegar? ¿Qué queremos  lograr? 

Un objetivo puede ser tan amplio o tan acotado como nuestros deseos y generalmente nuestros deseos pequeños responden a un deseo mayor, por lo que para cartografiarlos y encontrar su nivel, es útil generar un diagrama que nos permita ubicar su nivel programático. Para diseñar objetivos de nivel superior se debe responder para qué sirve un objetivo de nivel inferior y los objetivos de nivel inferior cómo llegar a un objetivo superior.

Diseño del objetivo superior

El objetivo superior, que a veces llamamos visión o propósito responde al para qué del para qué. Se relaciona con el sentido de trascendencia de una organización: surge de la conciencia de formar parte de un sistema más amplio, de la organización alineada con una instancia superior. Desde aquí surgen los impulsos de desarrollo que aportan un propósito a la existencia de la organización, la sensación de que sus resultados contribuyen al todo en que se mueve.

El sentido de trascendencia como orientador del diseño de objetivos

Cada día más, se habla del sentido de trascendencia como base del éxito de una empresa o proyecto. La trascendencia es la dimensión que aporta propósito a lo que hacemos. Trascender supone ir más allá, sobresalir, superar los obstáculos y los límites que nos acotan, porque se relaciona con el fin último con el que nos vinculamos, con una causa que es más grande que nosotros mismos.

El sentido de trascendencia responde a la conciencia de formar parte del sistema que nos contiene, del hábitat social, cultural y natural en que vivimos, donde nuestras actuaciones y resultados no sólo nos afectan a nosotros, sino a otros que están más allá de nuestros límites.

El sentido de trascendencia incluso engloba y extiende el espacio-tiempo en que la organización se desempeña, de manera que sus resultados adquieren un carácter permanente que dan sentido póstumo a todo lo que hacemos.

Las empresas y organizaciones que construyen sus objetivos específicos y estrategias a partir de un claro sentido de trascendencia, logran instalar en sus colaboradores la capacidad de arrojo necesaria para cambiar paradigmas y encontrar nuevos motivos para emprender cruzadas en la búsqueda de oportunidades de mercado, tomando riesgos y aportando talento y recursos para abrir nuevas canchas de juego con mayores satisfacciones para sí y un sentido de logro que los motiva a seguir.  

Diseño del objetivo general

El objetivo general acota el objetivo superior a un proyecto en particular y describe lo que queremos lograr concretamente al finalizarlo.

Debe relacionarse con el objetivo superior que le da sentido y responder a los valores de la organización y al igual que el objetivo superior, no es un asunto medible por sí mismo, sino en función de los objetivos específicos que le son dependientes. 

Diseño de objetivos específicos

El diseño de objetivos específicos nos permiten planear la ruta, delimitar cada curso de acción, definir cada paso para alcanzar los objetivos superiores y medir de manera gradual los logros para continuar o corregir el rumbo.

Para el diseño de objetivos específicos en Identidad y Desarrollo hemos desarrollado la fórmula objetivos AMIGOS a partir un acrónimo que juega con la definición que nos invita a redactarlos de manera amable, medible, inteligente, global, orientada y sostenible.

Fórmula AMIGOS para el diseño de objetivos

A – Amables para que sean gratificantes y no se sientan fuera de las posibilidades de quienes los persiguen. La amabilidad nos ayuda a reducir la incertidumbre y facilita la apropiación de los objetivos específicos por parte de quienes han de buscarlos.
M – Medibles para que podamos monitorear el estatus y los resultados tanto en el tiempo como en recursos empleados. Medir nos ayuda a evaluar para saber si hemos de continuar por donde vamos o corregir el rumbo.
I – Inteligentes para que ofrezcan solucionen reales y capitalicen las oportunidades del entorno. Hoy, que hablamos de múltiples inteligencias hemos de repensar lo que son e implican las soluciones reales.
G – Globales para que sean relevantes para el proyecto, la organización que lo gestiona, el mundo en el que vive e incide la organización y la comunidad que busca alcanzarlos.
O – Orientados para que conduzcan las acciones hacia los objetivos superiores que les dan sentido y fomenten el estilo de vida que se establece en el concepto rector.
S – Sostenibles para que permanezcan en el tiempo y generen beneficios equilibrados en lo social, lo ambiental y económico.

Vale la pena tener en cuenta que los objetivos suelen tener cierto nivel de relatividad, es decir, los objetivos específicos pueden ubicarse en diferentes niveles y depender unos de otros.

Por ejemplo, el diseño del objetivo general de una empresa podría seccionarse en objetivos específicos que resultarían ser objetivos generales para cada departamento; el objetivo de general de un teniente podría descomponerse en los objetivos de los capitanes que le reportan y así sucesivamente. Para facilitar la lectura de un diagrama de objetivos podemos nombrar a cada nivel programático de una forma diferente. Por ejemplo:

Diseño de objetivos por nivel programático

El mapa de objetivos nos permite planear cada paso que damos. Si preparamos nuestro mapa por nivel programático, podremos leerlo hacia arriba para saber qué queremos lograr con cada decisión y leerlo hacia abajo para saber cómo lograrlo.

El caballo de Troya

Uno de mis ejemplos favoritos para comprender los niveles programáticos de un proyecto es la maravillosa historia del caballo de Troya.

Digamos que objetivo superior de los aqueos era conquistar el mundo conocido para ellos.

Para lograrlo se plantearon un objetivo más específico: ganar la guerra contra Troya que ya había durado nueve año y en los que no habían podido entrar por las murallas de la ciudad.

De ahí plantearon una estrategia legendaria: entrar a la ciudad en un caballo de madera que se hiciera pasar por una ofrenda para los troyanos.

Para eso fue necesario establecer algunas tácticas como construir un caballo en que se subiría un contingente de soldados y armar al equipo que se transportaría dentro del caballo.

Para construir el caballo contrataron un carpintero y trajeron madera. Mientras tanto reclutaron, entrenaron y equiparon al equipo.

El objetivo del carpintero era construir un caballo, y para traer madera tendrían que realizar diversas acciones o tareas como desplazarse al bosque, afilar sus herramientas, cortar árboles, aserrar tablas, transportar la madera y cada tarea se convirtió en un objetivo muy específico para quien la realizó…

pero el objetivo superior de todos y cada uno seguía siendo conquistar al mundo.

Recuerda que el logro es el alimento del éxito, así que en la medida en que diseñamos un árbol con objetivos de más bajo nivel que nos permitan ir identificando los pequeños logros para lograr lo que queremos, será más fácil y certero nuestro camino.

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