¿Qué implica desarrollar un proyecto comunitario?

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Cada vez más se reconoce la importancia de impulsar procesos participativos para diseñar e implementar proyectos locales. Al hablar de un proyecto comunitario se escuchan cánticos como: “es fundamental tomar en cuenta la opinión y la voluntad de todos los miembros de las comunidades locales”, pero tomar en cuenta no es suficiente.

El desafío al que nos enfrentamos en América Latina es crear una nueva relación equilibrada y corresponsable entre las personas, los colectivos, las Instituciones del Estado y el hábitat biocultural en el que vivimos e incidimos. Esto solo se logrará cuando los proyectos sean genuinamente de las comunidades, no de organizaciones externas que apenas tomen en cuenta las opiniones de quienes les convengan.

A veces parece que el reconocimiento de la necesidad de la participación comunitaria es más bien una especie de confesión que admite que muchas veces los proyectos comunitarios se desarrollan sin tener en cuenta a las personas que las conforman, particularmente cuando estas personas se consideran como vulnerables y luego entonces, incapaces de tomar en sus manos su propio desarrollo.

El propósito de la consultoría colaborativa es promover que las personas beneficiarias de los proyectos, intervengan en los procesos de diseño e implementación como sujetos activos de su propio desarrollo, en lugar de receptores pasivos de los productos que se establecen desde fuera. De esta manera se estimula una cultura corresponsable que impulse el desarrollo sustentable.

¿Qué es una comunidad?

Para concebir un proyecto comunitario, vale la pena reflexionar sobre lo que es una comunidad y las múltiples dimensiones que abarca esta compleja noción que nos refiere a un nosotros compartido.

La palabra comunidad viene del latín communĭtas, y hace referencia a la característica comunes de un conjunto de seres vivos.

Desde el punto de vista biológico, se estudian, observan, clasifican y caracterizan las comunidades de individuos que comparten ciertos elementos biológicos y que habitan en un territorio determinado.

Las personas tenemos la capacidad de compartir territorios emocionales que nos reúnen y nos identifican aunque no estemos físicamente conectados, lo que genera que las comunidades humanas seamos más complejas de definir.

Desde el punto de vista de la tecnología, una comunidad virtual está conformada por sujetos que desean interactuar por diversos motivos a través de canales virtuales.

Desde el punto de vista empresarial, una comunidad se conforma por personas que comparten una visión, una misión y objetivos específicos que a veces se plantean desde la cúpula, a veces se construyen en conjunto.

¿Cómo funciona tu comunidad lingüística, étnica, artística, territorial, virtual, deportiva, científica, ocupacional, familiar o educativa? ¿De cuántas comunidades eres parte?

Hablar de una comunidad local para construir o llevar a cabo el desarrollo de un proyecto comunitario no solo es cuestión de caracterizar a un grupo de personas que en función del territorio en que habitan o los elementos físicos, idiomáticos y culturales que los identifican, pues las personas se reconocen y se autodefinen como parte de una comunidad por diferentes motivos que incluyen sus gustos, sus costumbres, sus valores, su visión del mundo y sus objetivos personales compartidos.

Cuando un gestor llega con la idea de que sabe qué es bueno para el grupo local, asume que la comunidad es un grupo homogéneo de voluntades y no genera procesos para que las personas que habitan el espacio de intervención tomen control del diseño y la gestión del proyecto, no genera un proyecto comunitario, aunque lo denomine como tal.

El ciclo de un proyecto

Un proyecto es un conjunto de acciones relacionadas y organizadas para lograr objetivos específicos que sirven a un fin u objetivo superior; es un instrumento para organizar los elementos necesarios para convertir una idea en una realidad y así conseguir los deseos u objetivos que nos planteamos.

Existen múltiples versiones y metodologías para elaborar y llevar a cabo un proyecto, que se adaptan y modifican en función de las necesidades del trabajo para obtener los resultados deseados y que pueden ser aplicadas a la realización de un proyecto cultural.

Tener un plan inamovible tiene muchos riesgos, porque la realidad va cambiando en tanto lo vamos implementando. Es como decir: voy derecho y no me quito, sin darnos la oportunidad de encontrar nuevos obstáculos o nuevas oportunidades.

Proceso lineal

La mayoría de quienes estudian cómo lograr un proyecto exitoso, coinciden en que planear es un proceso cíclico y no lineal, que se retroalimenta constantemente con la información que nuestro entorno nos aporta.

Ciclo del proyecto

La idea

El origen de un proyecto se relacionan con una idea, una ocurrencia, un deseo que existe en la mente de una persona o un colectivo de personas.

Las ideas surgen de la percepción y el entendimiento que tenemos del entorno; de nuestros sueños y de los significados que les damos; de nuestros deseos y aspiraciones, en los que se manifiestan las necesidades y oportunidades que encontramos en nuestra experiencia de vida; de la inspiración individual y colectiva que brotan de la intuición, el razonamiento y de la filosofía; de los intercambios eléctricos que pasan a toda velocidad en el cerebro humano, entre otras miles de cosas solo comprensibles a nivel cuántico.

Tener nuevas ideas durante el ciclo del proyecto es el combustible de la innovación y el desarrollo. Nunca dejes de reconocerlas y analizarlas.

  • La palabra idea viene del griego ἰδέα, de eidos, que significa “yo vi”. Es una representación o imagen mental.

Diagnóstico

El diagnóstico es una fórmula para analizar y evaluar las ideas para mejorar su viabilidad e impacto.

Para diagnosticar identificamos las oportunidades y amenazas que pueden influir en el logro de nuestros objetivos, los recursos con que contamos, las necesidades y carencias de los actores que intervienen en un proceso, lo que existe en el entorno, las tendencias o cambios que lo están modificando y que pueden afectar de forma positiva o negativa la implementación de las ideas que tenemos y las acciones que planteamos.

  • La palabra diagnóstico viene del griego y combina tres vocablos: el prefijo diag, que significa a través de; la palabra gnosis que es un sinónimo de conocimiento, y finalmente el sufijo tico que se define como relativo a. Es la forma como conocemos y argumentamos los asuntos relativos a una idea.

Diseño

El diseño de un proyecto es el esquema o boceto en el que planteamos de forma ordenada los elementos que nos permitirán obtener lo que deseamos.

En el diseño del proyecto es el proceso a partir del cuál establecemos los objetivos operativos, elegimos las estrategias y definimos el plan de implementación o plan de acción, que debe contener las acciones, tiempos, movimientos y recursos necesarios para llevar a cabo el proyecto, además de las fórmulas como van a ir evaluándose los resultados.

Diseñar un proyecto es un proceso continuo que requiere ir y venir de lo general a lo particular y viceversa. Para asegurar la viabilidad y congruencia entre cada uno de los componentes que lo conforman, tenemos que ir hilándoles y ordenándolos de manera que nada se olvide para evitar riesgos y así, volver más eficientes los procesos y alcanzar los objetivos que planteamos.

  • La palabra diseño deriva del término italiano disegno, que tiene que ver con designio o por venir. Es una representación gráfica o conceptual que busca delinear una solución o conjunto de soluciones para que algo exista.

Ejecución

La ejecución de un proyecto implica realizar las acciones concretas para cumplir los objetivos planteados.

A veces pareciera que un proyecto es un documento, pero no es así. El documento en el que se plantea o diseña lo que se quiere lograr y cómo lo haremos, es algo así como mapa del viaje. La ejecución de las acciones que planeamos en el documento es lo que hace vivir al proyecto, es el viaje. Al realizar o ejecutar las acciones que ideamos para lograr nuestro objetivo, casi siempre encontraremos nuevos retos y nueva información que hará necesario realizar algunos cambios en el diseño y ajustar el plan, tanto en la realidad como en el papel.

  • La palabra ejecución viene del latín exsecuito. Es poner en marcha las cosas, desempeñar las tareas necesarias para cambiar algo o hacerlo posible.

Evaluación

La evaluación de un proyecto implica conocer los resultados e impactos de lo que hacemos. Nos aporta conocimientos para mejorar y evidencias para presumir nuestros logros y conseguir más recursos para seguir andando.

Evaluar suele ser una palabra que provocan angustia, o al menos desagrado. Muchos tenemos la incorrecta idea de que evaluar significa encontrar fallas para reprobar o castigar, porque pensamos que tener errores es malo, pero cuando encontramos el verdadero sentido de evaluar para aprender, mejorar y crecer, comenzamos a buscar herramientas para recoger información, analizarla y tomar mejores decisiones que nos permitan controlar o ajustar los procesos y tener mejores resultados.

Evaluar constantemente nuestros procesos y acciones nos ayuda a conocer lo que funciona y lo que no funciona, e identificar dificultades y oportunidades para establecer fórmulas para hacer las cosas de forma más fácil y eficiente.

  • La palabra evaluar viene del francés évaluer, que significa indicar, valorar, establecer, apreciar o calcular la importancia de una determinada acción, cosa o asunto.

Control

El control de un proyecto tiene que ver con la conducción de los componentes para dar dirección a los componentes que conforman el proyecto.

Si al evaluar nos damos cuenta de que lo que estamos haciendo no nos esta llevando a donde queremos y seguimos haciendo lo mismo, sería una muestra de una gran estupidez. No solo lo decimos nosotros, es una reflexión que continuamente se les atribuye al gran físico Albert Einstein y a otros pensadores de talla internacional.

Ajustar las acciones que nos alejan del cumplimiento de nuestros objetivos debe ser una reacción inmediata al momento de encontrar una falla en los resultados que generan, y acomodar estos cambios para adaptar el diseño del proyecto en papel es una parte muy importante del proceso de gestión de conocimientos.

Si solo hacemos las cosas diferente y no ajustamos nuestro mapa, es muy posible que nos equivoquemos en el seguimiento. Si vamos siguiendo un mapa que no indica que nos topamos con un río, o que ha desaparecido el camino que marca, o que no está dibujada una nueva carretera, sería necesario revisar nuestro plan de viaje y trazamos una nueva ruta. De la misma manera, hay que ajustar el diseño del proyecto y trazar la nueva ruta excluyendo o incluyendo estrategias y acciones a partir de la nueva realidad que vamos descubriendo durante las evaluaciones y ajustar el camino que seguiremos.

  • La palabra control viene del francés contrôle. En el contexto de la administración significa comprobación, intervención o regulación de un sistema, aunque también puede significar dominar o mandar.

Estudia el artículo sobre lo que es el proceso de pensamiento de diseño o design thinking, que plantea otras perspectivas útiles para desarrollar un proyecto comunitario.

El gestor de un proyecto cultural comunitario

Un gestor de proyectos es cualquier persona capaz de definir las acciones, conseguir los recursos humanos, materiales, tecnológicos y financieros, y administrarlos apropiadamente para cumplir el objetivo que plantea el proyecto, lo que implica estar atento para reaccionar frente a los constantes cambios en el entorno y así tomar las mejores decisiones para enfrentar los retos que se presenten en el camino.

El gestor de un proyecto cultural es diferente al gestor de un proyecto asistencial, comercial, científico o de algún otro tema, en términos de su responsabilidad para potenciar a las personas y agrupaciones locales, vinculadas con las manifestaciones culturales cuya salvaguarda, protección y desarrollo son los objetivos del proyecto.

Un proyecto cultural es aquel que tiene como finalidad generar un cambio específico en el ámbito de la cultura y se orienta a gestionar una manifestación cultural específica o un tema cultural más general, pero siempre está relacionado con la gestión cultural. 

Cristian Antoine se refiere a la gestión cultural como una actividad compleja teórico práctica, que tiene raíces históricas muy profundas, pero que se organiza socialmente en la modernidad, especialmente a partir del reconocimiento universal de que el acceso a la cultura es un derecho que se puede y debe operativizar a través de políticas y modelos específicos de intervención.

El gestor de un proyecto cultural comunitario vincula el proyecto con el desarrollo de la comunidad desde una óptica sociocultural que apoya a los beneficiarios para que sean ellos quienes actúen como protagonistas, asumiendo la cultura como un espacio de creación y participación permanente. Es decir, en un proyecto cultural comunitario, los beneficiarios no serán sólo receptores de los procesos de gestión, sino parte activa en estos procesos.

En este contexto, el gestor cultural comunitario debe entenderse como un intermediario entre las diversas instituciones  y la sociedad, contando para ello con los agentes culturales de su entorno, quienes tomarán decisiones sobre las estrategias, los recursos, las fuentes de financiamiento y las herramientas disponibles para gestionar proyectos relacionados con la cultura y lograr los objetivos específicos que se proponen en cada proyecto.

Gestores de proyectos cultuales comunitarios

Gestores de proyecto comunitario

Identidad y Desarrollo, Guía de proyectos de salvaguarda cultural, 2015

La decisión de colaborar con los gestores de un proyecto, participar como beneficiario o aportar recursos para la realización de un proyecto, está íntimamente relacionada con la confianza pública de la que logra disfrutar una persona u organización ante sus colaboradores, beneficiarios y donantes.

La confianza pública se fundamenta en tres cuestiones: capacidad de gestión, ética y mayordomía.

Capacidad de gestión Ética Mayordomía
Es la capacidad probada que tiene la persona que va a recibir los recursos para realizar las tareas y procesos a su cargo de manera eficiente y eficaz, para asegurar que los objetivos planteados se va a cumplir en tiempo y forma.La ética es la celebración de aquello en que uno cree. Es la traducción del deber ser y está vinculado con el entorno en el que suceden las relaciones entre los donantes y los gestores de los proyectos.  La mayordomía se enfoca hacia el interés y el respeto de los derechos y necesidades de aquellos que dan y aquellos     que reciben. Es la capacidad de administrar los recursos encomendados de manera que se cumplan los objetivos convenidos.

¿Qué esperarías tú de un gestor que quiera desarrollar contigo y tu comunidad un proyecto comunitario?

Motivaciones y perfiles de las personas que se vinculan con un proyecto comunitario

Para desarrollar un proyecto comunitario, habrá que tomar en cuenta que quienes conforman una comunidad local no son una masa homogénea y homologada de individuos que bailan siempre al mismo son, que quieren las mismas cosas y que piensan de la misma manera.

Las motivaciones de cada uno de los integrantes de una comunidad engloban tanto impulsos conscientes como inconscientes, que vienen tanto del ambiente físico y social como de la particular estructura psicológica y fisiológica de cada individuo que la conforma.

En todas las comunidades existen elementos que unen a algunos de sus integrantes y distinguen a otros. Estos elementos se relacionan tanto con lo que cada persona conoce de sí misma, como con lo que comprende del ambiente que le rodea; tanto con valores personales y familiares como con creencias colectivas; tanto con intereses personales como grupales.

Involucrados en proyecto de desarrollo comunitario

Es lógico y normal que no todas las personas que comparten un territorio, una historia, unas costumbres culinarias o rituales tengan la misma actitud frente al desarrollo de un proyecto en su comunidad.

Para desarrollar un proyecto en una comunidad generalmente nos encontramos con cuatro perfiles o ámbitos de interés en torno al proyecto:

Perfiles de gestores de proyecto comunitario

(Zorrilla, El tiempo y el espacio de los viajes culturales, 2007)

Personas comprometidas con un proyecto comunitario

Las personas comprometidas son aquellas que manifiestan su aspiración, están dispuestas a invertir su tiempo, dinero y esfuerzo para mejorar y capitalizar el desarrollo del proyecto en su comunidad, tanto en negocios individuales como colectivos.

Idealmente se responsabilizan de cuestiones concretas para lograr el desarrollo de la actividad, la comunidad y el intercambio cultural entre los involucrados; reconocen el objetivo del proyecto como una prerrogativa atractiva el compartir su patrimonio y tener la oportunidad de establecer comunicación con otros habitantes o los visitantes de los lugares.

Estas personas tienden a involucrarse de forma más proactiva en la consolidación de productos y servicios para alcanzar los beneficios planteados y minimizar los riesgos ambientales de la actividad.

En este grupo están los emprendedores o empresarios locales responsables, que tienden a buscar incidir en el comportamiento de los sus interlocutores.

En el caso del turismo, por ejemplo, suelen estructurar fórmulas para llegar a los visitantes desde antes de que viajen y para incidir en su comportamiento de viaje, ya sea para que visiten un destino en particular, contraten un tipo de alojamiento o servicio, realicen una actividad, compren algún producto, coman en algún restaurante, participen en algún evento, comprendan la cultura local, etcétera.

Quienes manifiestan interés y compromiso suelen ser personas automotivadas, que responden a los retos de la comunidad a partir de sus propias experiencias. Vienen de familias o grupos con intereses afines al proyecto.

Quienes han sido motivados por promotores externos corren mayor riesgo de sobredimensionar los beneficios que obtendrán y caer en un proceso de apatía cuando no se tiene el éxito deseado.

Sin embargo, en la medida en que las personas toman una actitud más proactiva y razonada respecto a un proyecto comunitario, los beneficios directos suelen aumentar, tanto en términos económicos como emocionales, pues son capaces de determinar sus objetivos y tomar decisiones en función de sus intereses particulares y colectivos.

Como en cualquier actividad, el obtener resultados y cumplir los objetivos planteados, suele generar satisfacción para los involucrados. Me gusta pensar que el logro es el alimento del éxito, aunque al enfrentarse a obstáculos que impiden la consecución de objetivos poco viables, se genera frustración.

Esta frustración puede llevar a los participantes a generar propuestas constructivas e innovadoras y aumentar la energía puesta en la solución de los problemas o a generar actitudes negativas que pueden estar entre la apatía, la agresividad y la resignación, que finalmente los lleve a ubicarse en algún otro de los perfiles de motivación.

Hemos constatado que generalmente en las comunidades rurales más alejadas, que son visitadas principalmente por trabajadores sociales, activistas sociales, antropólogos, biólogos u otros estudiosos, la expectativa de que los visitantes lleguen con ayudas específicas y propuestas de enseñanza suele ser más importante que el ingreso directo que éstos puedan generar. Por cierto, en la mayoría de estos casos, cualquier persona que viene de fuera, es considerada turista por la comunidad y la expectativa del comportamiento de los foráneos está íntimamente relacionada con su experiencia previa.

Personas interesadas en un proyecto comunitario

Cuando la gestión del proyecto comunitario logra únicamente el deseo de un beneficio económico, es más difícil que el resultado resulte sostenible y sustentable.

Muchas veces cuando las personas que habitan en un lugar con potencial para el desarrollo de un proyecto cultural, ambiental o turítico necesitan un ingreso. Si son convencidos de que la principal virtud del proyecto es que puede representar ingresos adicionales, responden positivamente ante la posibilidad de realizarlo, aunque no necesariamente estén comprometidos con él.

En el caso del turismo, es posible que los habitantes de un lugar no estén interesados en interactuar con los visitantes, pero les interese obtener beneficios. Una alternativa que no siempre es analizada en los proyectos turísticos, es generar vínculos indirectos o cadenas productivas que no necesariamente impliquen la interacción física o comercial directa con los visitantes. El turismo requiere una serie de insumos que pueden ser producidos en las comunidades e incorporados a las cadenas de valor del turismo de múltiples maneras, pero se requiere establecer estrategias claras al respecto.

En este mismo sentido, al diseñar proyectos culturales o ambientales, vale la pena considerar cómo se vinculan con otras actividades productivas que sean afines a los habitantes de una comunidad.

Personas neutrales en un proyecto comunitario

Las personas neutrales pueden percibir con buenos ojos el proyecto, pues les parece que ponen un valor agregado al entorno o reconocer que dinamiza las actividades locales, aunque no están interesadas en participar directamente. Incluso pueden desconocer el proyecto y no tener interés en conocerlo, lo cual no implica que dejen de ser parte de esa comunidad en particular.

En el caso del turismo estas personas pueden no estar interesados en interactuar con los visitantes u ofrecerles algún producto o servicio, pero no les molesta la presencia de personas ajenas a la comunidad. Para ellos, los turistas pueden ser simplemente parte del paisaje aunque no tengan un interés específico, tampoco tienen inconveniente respecto a que la actividad se lleve a cabo en su localidad.

Opositores de los proyectos comunitarios

Este grupo se conforma por personas que expresamente manifiestan su desagrado frente a un proyecto en particular.

No se asusten, pero tampoco dejen de abrir sus ojos y su mente para comprender que la comunidad con la que quieren trabajar está conformada por personas distintas. Habrá que analizar sus motivos y generar negociaciones que permitan que el proyecto se inserte de forma apropiada en la comunidad.

Si es un proyecto de medicina tradicional, habrá quién considere que es fundamental mantener, recuperar y conservar la sabiduría heredada, quienes piensen que hay que seguir investigando y aprendiendo, quienes estarán dispuestos a invertir y a cooperar, quienes preferirán utilizar las medicinas tradicionales sin participar en su desarrollo, e incluso quienes pensarán que la medicina alópata es más práctica y efectiva, y hasta les parecerá que un proyecto de medicina tradicional es una pérdida de tiempo y mejor habría que si se trata de invertir en salud es mucho más conveniente buscar una clínica escéptica e institucional.

Si el proyecto se relaciona con un baile tradicional, es posible que algunas personas quieran utilizar los mismos materiales o vestimentas que utilizaban los antiguos, aunque sean pieles de animales y plantas en peligro de extinción, otros pensarán que es más importante apoyar la conservación de la flora y la fauna local y que es más conveniente sustituir el vestuario tradicional con materiales modernos.

Algunos opinarán que es buena idea usar bocinas que permitan que la música se escuche hasta el pueblo de al lado, otros que es importante controlar los decibeles y dejar que los instrumentos tradicionales canten con su propio volumen. Algunos más preferirán tomar clases de baile de salón o conformar un grupo de danza contemporánea.

En el caso del turismo cultural esta posición puede manifestarse hacia el turismo en general o a que lleguen visitantes en situaciones especiales como fiestas, ferias o celebraciones, y aunque difícilmente se logra desmotivar a los visitantes, es posible y natural que los opositores tengan actitudes hostiles hacia ellos si no se cuenta con programas de manejo que minimicen sus impactos negativos.

Para mitigar el rechazo de los opositores será necesario analizar sus motivos y generar consensos, establecer mecanismos de control de flujos y áreas en que los locales puedan tener sus propios espacios, donde sea respetado su derecho a la intimidad.

Herramientas para el desarrollo de un proyecto comunitario

Las creaciones que emanan de cada comunidad para desarrollar un proyecto comunitario tienen una relación directa con las tradiciones y las expresiones de la identidad cultural de la comunidad, con los distintos grupos que la conforman y con cada individuo que la integra.

Para comenzar a explorar el entorno local, identifica fórmulas y conceptos de investigación participativa para establecer procesos de recopilación y análisis de datos e información desde y para la comunidad.

Los procesos de investigación participativa ayudarán a encontrar respuestas a:

  • Quienes y cómo pueden participar los diferentes grupos de personas que conforman la comunidad.
  • Quienes prefieren mantenerse al margen de las actividades del proyecto y qué mecanismos se espera que se implementen para respetarles.
  • Qué consensos y disensos existen respecto a la interpretación de los recursos culturales y naturales que les son comunes, que se relacionan con los significados de la historia pasada, presente y futura de la comunidad.
  • Cómo son las interrelaciones de las personas entre sí y con el entorno y de qué manera en se refuerza su vivencia de la diversidad.

Con la información a mano, será posible diseñar un proceso de planeación participa en el que los participantes estén bien informados para tomar decisiones.

Ten mucho cuidado para que la planeación participativa no se convierta en un proceso de manipulación participativa en la que solo una o unas cuantas personas tomen las decisiones, y también de que no se tomen decisiones que requieren conocimientos técnicos especializados por parte de personas que desconocen las implicaciones de esas decisiones.

  • Planeación participativa es un proceso y no un suceso.
  • Para planificar es preciso conocer la realidad.
  • Planear es un proceso educativo (proponer, probar, evaluar, retroalimentar).
  • Implica tomar de decisiones en consenso, lo que resulta a veces complicado y tardado.
  • Al final es como ir por un camino pavimentado.

Explora las herramientas de planeación participativa que se incorporan al Modelo Centrado en la Identidad idyd, que favorecen la comunicación, el aprendizaje y la colaboración de las personas que intervienen en el proceso de desarrollo, facilitan la apropiación de nuevos conceptos e impulsan la acción coordinada desde el primer momento de la intervención.

El Modelo Centrado en la Identidad idyd, está diseñado para orientar los procesos de desarrollo de una manera respetuosa, creativa y consistente.

  • Respetuosa porque promovemos la participación informada y amable de todas las personas y actores con interés en implementar acciones en favor de la sostenibilidad.
  • Creativa porque promovemos la reflexión, el aprendizaje lúdico y compartido y la innovación de procesos, productos y servicios.
  • Consistente porque incorporamos herramientas y métodos de investigación y análisis participativos para generar consensos y decisiones basadas tanto en evidencias científica y empíricas como en elementos intangibles que emanan de los sentimientos e interpretaciones individuales y colectivas.

Te invitamos a conocer nuestra oferta de consultoría, formación y la sección de recursos para encontrar herramientas que te ayuden a desarrollar proyectos comunitarios que generen armonía entre las personas, la naturaleza y el mundo en el que vivimos.



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